Será que sí que se me echa en la cara me golpea y hago como si no, que nada pasa y sonrío estas sonrisas huecas que parecen cálidas orugas de sonrisas y solo tengo ganas de llorar.
Escucha, el ruido de la puerta y los zapatos. Muy cerca de mí un ronquido suave y lento. Todo a cámara abierta, oye cómo me habla el estómago. Hoy hay hueco para mucho más.